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声の証言 · La voz de quienes recorren el camino del Budō
声の証言 · Testimonios
武道Más de tres décadas
transformando vidas
Desde 1993, la Academia Arnoby Sinam ha sido mucho más que un lugar donde se aprenden técnicas de combate. Es un espacio donde más de dos mil personas han descubierto que las artes marciales japonesas son un camino de vida — un camino que comienza en el tatami y se extiende a cada rincón de la existencia.
Aquí no solo se entrena el cuerpo. Se estudia el idioma japonés, su escritura, su historia, su gastronomía, su filosofía. Se viaja a Japón. Se entrena directamente con los grandes maestros en el Honbu Dōjō de Noda. Se regresa distinto — más sereno, más fuerte, más consciente.
Nuestros instructores son Licenciados en Educación Física, lo que garantiza un entrenamiento físico riguroso, progresivo y seguro. La defensa personal que enseñamos no es de exhibición — es conocimiento táctico real, heredado de linajes japoneses auténticos y actualizado para el mundo moderno. Estas son las palabras de quienes lo han vivido.
忍 · 剣 · 武 · 道
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生徒の言葉
Entrenar directamente en el Bujinkan Honbu Dōjō en Japón fue una experiencia que cambió mi comprensión del Ninjutsu para siempre — y he tenido el privilegio de vivirla en dos ocasiones. Nada de esto hubiera sido posible sin la guía del DaiShihan Arnoby, quien nos abrió esas puertas gracias a su relación directa con los grandes maestros japoneses. Casi dos décadas entrenando en esta academia me han formado no solo como practicante, sino como ser humano.

Cuando pisé por primera vez el Honbu Dōjō en Noda, Japón, entendí por qué el DaiShihan Arnoby insiste tanto en la autenticidad del linaje. El conocimiento que se transmite aquí es directo, sin intermediarios, desde la fuente original. Llevar el título de Shidōshi Ho es para mí una responsabilidad que asumo con orgullo, sabiendo que viene avalado por maestros en Japón.

Llevo años entrenando en la academia y cada clase sigue sorprendiéndome. Lo que más valoro es que aquí no se enseña un deporte — se transmite una cultura completa. El idioma japonés, la historia de las escuelas, la filosofía del Budō... todo hace parte del camino. El DaiShihan Arnoby y la Shihan Yaneth tienen una capacidad única para hacer accesible un conocimiento profundamente complejo.

Entré a la Academia de Artes Marciales Arnoby Sinam cuando tenía apenas seis años, iniciando mi formación en el grupo infantil bajo la guía de la Shihan Yaneth Fragozo. Lo que comenzó como una actividad para niños se convirtió con el tiempo en una parte fundamental de mi vida. Durante estos doce años he crecido junto a mis compañeros, aprendiendo no solo técnicas de Ninjutsu, sino también disciplina, respeto, perseverancia y responsabilidad. Hoy hago parte del grupo de adultos y he tenido la oportunidad de avanzar hasta obtener el grado de 2do Dan y el título de Shidōshi Hō, un logro que representa años de esfuerzo constante. Lo que más valoro de esta academia es que la enseñanza va mucho más allá del entrenamiento físico; aquí se forman personas con valores sólidos. Mirando atrás, me siento agradecido por haber iniciado este camino desde tan joven y por seguir aprendiendo cada día bajo la guía del DaiShihan Arnoby y la Shihan Yaneth.

Conocí la Academia de Artes Marciales Arnoby Sinam cuando era niño, iniciando mi formación en el grupo infantil dirigido por la Shihan Yaneth Fragozo. Aunque mi camino en las artes marciales no ha sido completamente continuo y he tenido etapas en las que debí alejarme por diferentes responsabilidades, siempre he encontrado una razón para regresar al dōjō. A lo largo de estos doce años, cada regreso ha significado reencontrarme con una comunidad que me ha ayudado a crecer y superarme. Lo que más valoro es que aquí el progreso se respeta al ritmo de cada persona, sin perder la esencia de la disciplina y el aprendizaje. El Ninjutsu me ha enseñado que avanzar no siempre significa hacerlo sin pausas, sino mantener la voluntad de seguir adelante. Por eso continúo entrenando y aprendiendo bajo la guía del DaiShihan Arnoby y la Shihan Yaneth.

Comencé mi entrenamiento en la Academia de Artes Marciales Arnoby Sinam en 1995, cuando las clases se impartían presencialmente en Pamplona. Con el paso de los años, mis estudios universitarios y las responsabilidades profesionales me llevaron a interrumpir la práctica. Sin embargo, durante la pandemia descubrí que la academia había implementado clases virtuales y decidí retomar el camino que había dejado atrás. Como profesor universitario, valoro profundamente la calidad pedagógica de la enseñanza, y puedo afirmar que la metodología utilizada ha permitido que la distancia no sea un obstáculo para mi aprendizaje y progreso. Gracias a ello he continuado avanzando hasta alcanzar el grado de 5to Kyū. Además, cada vez que tengo la oportunidad, viajo a Bucaramanga para participar en entrenamientos presenciales y fortalecer aún más mi formación. Esta experiencia me ha demostrado que el compromiso, unido a una enseñanza bien estructurada, permite seguir creciendo sin importar dónde se encuentre uno.

Testimonios de alumnos reales de la Academia Arnoby Sinam · Presenciales y virtuales
